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CUENTAME UN CUENTO (II)...


… y verás qué contento,
yo me voy a la cama
y tengo lindos sueños


Vamos a centrarnos ahora en una serie de episodios que tuvieron lugar en agosto de 1932, cuando se desarrolló un intento de golpe de estado de carácter monárquico por parte del general Sanjurjo, y que tuvo sus principales focos en Madrid y Sevilla.

En Madrid el golpe fue desarticulado en las primeras horas del día 10 de agosto, tras un intento fallido de ocupación del Ministerio de la Guerra. Para conocer lo que pasó en Sevilla vamos a seguir el relato de Leandro Alvarez Rey en su obra “La derecha en la II República: Sevilla 1931-1936”:

A las 4 de la tarde del 9 de agosto dos coches partían del centro de Madrid en dirección a Sevilla, llevando en su interior al general Sanjurjo, a su hijo Justo y al coronel Esteban-Infantes. Momentos antes de partir la noticia había sido transmitida a un contacto en la capital andaluza, indicándole la hora aproximada de llegada. Para despistar a las autoridades se había tomado la precaución de reservar unas habitaciones en el Hotel Cristina, donde algunos agentes de Seguridad esperarían inútilmente la llegada del general.

A unos 5 kilómetros de Sevilla, pasadas las tres de la madrugada, un coche salió al encuentro de Sanjurjo y sus acompañantes, conduciéndole a lo que sería su cuartel general, un chalet de nombre Casablanca situado en el aristocrático Paseo de la Palmera. El lujoso edificio era propiedad de doña Pilar Carvajal, marquesa de Esquivel, de la familia de los Medina Garvey y emparentada también con el conde de Guadalhorce y los Benjumea.

 Siete parejas de la Guardia Civil custodiaban Casablanca,  y en su interior esperaban impacientes una veinte personas, entre civiles y militares, Junto al general García de la Herrán se hallaban presentes el capitán de Caballería Juan Sangrán, los capitanes de la Benemérita Pérez Lázaro, Franco Pineda y Rodríguez Hinojosa, y algunos de los más caracterizados elementos monárquicos de la capital, encabezados por Pedro Parias, Armando Soto y los hermanos Delgado Brackembury…”  

Como podemos leer Sanjurjo se aloja y establece el cuartel general de su levantamiento en Sevilla en el chalet Casablanca, en la Avenida de la Palmera.

Su propietaria era Pilar Carvajal Hurtado de Mendoza, marquesa de Esquivel, viuda del cuarto Marqués de Esquivel, Manuel Medina y Garvey, fallecido en 1915 y típico prohombre de la España de la Restauración. Perteneciente al Partido Conservador, aunque en su juventud estuvo cerca del carlismo, fue diputado a Cortes en 1903 por el distrito de Sanlúcar la Mayor, además de presidente de la Diputación de Sevilla entre 1900 y 1901 y presidente del Real Círculo de Labradores en 1912.

Desde tiempo atrás Pilar Carvajal se había relacionado con el Sevilla FC a través de su hijo Manuel Medina y Carvajal, quinto Marqués de Esquivel, que consiguió de su madre en 1918 los terrenos en los que el Sevilla tuvo su campo de juego de Reina Victoria, y que fueron de uso sevillista hasta que en 1928 tuvo que dejarlos por las obras que en la zona se realizaron con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Así nos lo cuenta La Palangana Mecánica en su entrada del 22 de enero de 2011: El Estadio Reina Victoria 



El propio marqués de Esquivel, directivo sevillista tiempo después, estuvo implicado junto a su madre en la conspiración monárquica de Sanjurjo, quien escapó a tiempo cuando el levantamiento fracasó, refugiándose en Gibraltar. De allí regresaría tras la amnistía que el gobierno de Lerroux dio a los implicados en el levantamiento en abril de 1934.

Tras la guerra civil Manuel Medina y Carvajal formó parte de la Diputación Provincial de Sevilla que presidió entre 1940 y 1943 otro expresidente sevillista: Enrique Balbontín.


Tras el fracaso de la intentona golpista el chalet Casablanca fue asaltado e incendiado por un grupo numeroso de manifestantes, según nos cuenta  El Liberal el 12 de agosto de 1932  o el ABC de Madrid el 17 de noviembre de 1932.




ABC 17 de noviembre de 1932




Así pues, ese club tan liberal y republicano con el que tienen “lindos sueños” determinados investigadores, se relaciona con personajes que no concuerdan para nada con esa imagen progresista con que sueñan algunos.

Como no podía ser de otra manera, le pese a quien le pese, pues ya hemos destacado por activa y por pasiva la pluralidad como uno de los elementos clave en la composición de los clubs sevillanos, lejos de ese rígido dogmatismo de buenos y malos que nos plantean desde el ámbito palanganero.

Si en el intento de golpe de estado de 1932 están implicadas personas que tuvieron relación con el Sevilla FC,  para nada mancha ni empaña la imagen de este club, pues la participación de dichas personas y sus actividades son a título individual.

De la misma manera aplíquense el cuento aquellos que en sus “lindos sueños” montan toda una teoría conspirativa sobre el Real Betis Balompié y determinados personajes que actuaron de forma particular y sin relación alguna con el club bético.



¿O es que van a aplicar la ley del embudo (para mí la parte ancha, para ti la estrecha) a la hora de determinar responsabilidades y conexiones en un caso, pero no en el otro?       

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