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POR LOS CERROS DE UBEDA

Ubeda es una bella ciudad andaluza, ubicada en la comarca jiennense de La Loma, reconocida mundialmente por su tradición olivarera, su magnífica arquitectura renacentista y sus no menos famosos cerros de Ubeda.

Por ellos se ha dado una vuelta el sr. Romero en su artículo “De ser, sería en el Campo de Sport del Sevilla FC”, en el que, una vez más, y con tal de no dar su brazo a torcer, rebusca y retuerce los argumentos de forma inverosímil.

Ahora lo importante ya no es dónde se celebró el Sevilla-Betis del Campeonato de Andalucía del 4 de febrero de 1923. Ya no importa, como antes afirmaba, que, según su esperpéntica teoría, el partido se jugase en terreno bético y que la actitud agresiva y hostil fuera la de la afición bética. Una vez que se la ha demostrado que este partido se jugó en campo sevillista, se nos salta a la torera todas sus anteriores alucinaciones y se centra en un detalle nimio y que tiene poca importancia.

Ahora, para él, lo importante es que la respuesta y la prueba que se le dio, viene encabeza por el título: “Fue en Reina Victoria…” En fin, sr. Romero, que le aceptamos la enmienda y reconocemos nuestro tremendo error. Debimos haber titulado “Fue en el Campo de Sport del Sevilla FC…” ¿Contento?

Pero, ya puestos a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, vamos a enseñarles a todos unos cuantos detalles que demuestran que nuestro error es muy común.

No hay más que pasarse por el blog del sr. Romero, La Palangana Mecánica, y poner “Reina Victoria” en el buscador del blog para que salgan hasta 8 páginas de menciones a esa denominación.



 Curiosamente, en la última que se ve en esta captura de pantalla es el mismísimo sr. Romero quien es poco riguroso al hacernos la siguiente pregunta. “¿Fue en el campo del Balompié, o bien fue en el campo de la Avenida de la Reina Victoria sevillista? Que se aclaren…”

Aclarado queda, sr, Romero, aclarado. Fue en el campo de la Avenida de la Reina Victoria sevillista, o en el Campo de Sport del Sevilla FC, como usted parece ahora querer llamarlo.

Pero comience usted por editar todas las entradas que tiene en su blog en las que al Campo de Sport del Sevilla FC llama usted Reina Victoria. Mandaría huevos que lo que usted, en un ejercicio de rigurosidad, nos pide a los demás se lo pasase por los mismísimos en su propio blog.

Empezando por este índice de los estadios sevillanos:



O siguiendo por esta entrada de noviembre de 2007 en la que repasaba los estadios sevillistas a lo largo de la historia:

 
Y en la que referente al campo inaugurado en 1918 se expresaba así:



O esta otra de enero de 2011 referida expresamente al campo de Reina Victoria:



Y en la que nos contaba cómo el Sevilla accedió a este terreno:


Por cierto, que mi ironía al origen aristocrático de este campo no se centraba exclusivamente en el nombre de la calle donde se ubicaba, sino precisamente en la propiedad y cesión de los terrenos. Una pequeña mancha en ese historia liberal y republicano que usted se ha autoinventado…

 En fin, qué le vamos a hacer, al final la realidad termina imponiéndose sobre los sueños de algunos…

 Como hemos dicho, hasta 8 páginas de menciones a Reina Victoria, pero no vamos a cansar al lector reproduciéndolas todas aquí.

Pero no desespere, su error es compartido incluso por aquellos que llegaron a jugar en el Campo de Sport del Sevilla FC, y al que equivocadamente también denominan Reina Victoria.

Aquí tenemos nada más y nada menos que a Pepe Brand, uno de los grandes nombres en la Historia del Sevilla FC. Hasta tal punto es su memoria reconocida y reivindicada que la asociación de internautas dedicada al Sevilla FC se titula con su nombre.

Pues bien Pepe Brand en 1955, con ocasión del 50 aniversario de la fundación sevillista, escribió lo siguiente en Marca:

Pica en la fotografía para aumentarla

Otro al que también deberá usted corregir. Y es que ni los que jugaron allí y fueron testigos directos de todo se enteraron de nada. De hecho ni se enteraron que la celebración de los 50 años en 1955 estaba también equivocada, que no había nada que celebrar. Todo un engaño, todo una mentira. Menos mal que hay alguien que llega casi 60 años después a explicarles a los testigos del momento cómo fue todo, porque ellos debían estar en Babia…

Muy curioso este dato. Los que en 1905 fundaron el club, y de los que tenemos testimonios, y los que celebraron en 1955 las Bodas de Oro, no hacen mención alguna a un club anterior al fundado en 1905. Dato curioso y esclarecedor. No tenían ni idea de ello. Menos mal que ha venido alguien a aclarar las cosas y a mostrarles el camino correcto. A ellos, a los que fundaron el Sevilla FC.

Por los cerros de Ubeda salió también el sr. Romero cuando en su alucinante respuesta se dedicó a hablarnos de Alarcón, o de la figura intelectual y política de Blasco Garzón. Cosa que no era asunto de debate alguno, sino su intervención en la detención y conducción a prisión del jugador bético Salvador Llinás. De eso hablamos, sr. Romero, de eso. No se ande por las ramas y vayamos al meollo del asunto. Ya conocemos de bastante tiempo su táctica preferida: la del calamar, que cuando se ve cogido y sin argumentos creíbles, se dedica a soltar tinta y más tinta para emborronar el debate y escapar.

Es el comportamiento de Blasco Garzón como directivo sevillista el que se está poniendo en tela de juicio aquí, no su figura política ni intelectual. Nos emplaza a que le mostremos el texto periodístico de La Unión en que se detalla la actuación de Blasco Garzón. Lo tendrá, sr. Romero, lo tendrá, para que así “no sea su palabra contra la nuestra”.

Por cierto, del escrito “Fue en Reina Victoria…” es quién esto escribe su autor único y exclusivo. Déjese de teorías conspirativas, de conjuras y de refritos. No le voy a negar que tanto Rafael Medina, Juan Antonio Zancarrón y yo mismo, colaboramos y vamos a seguir colaborando para poner coto a su mundo de fantasías, sobre todo en lo que atañe a la Historia del Real Betis Balompié.

Y que todavía hay unas cuantas balas de repuesto para el cañón. Listas para ser disparadas. A su debido tiempo. Y para los aficionados a las teorías artilleras y de balística, que en su entorno se la cogen con papel de fumar, les aclaro que lo de las balas de cañón es una simple alusión a lo que dice nuestro himno (“…apiñados como balas de cañón”). No le busquen tres pies al gato y ocúpense de su casa, donde hay más de un tema de exaltación patriótica que les llenaría de sonrojo y tiraría por tierra sus fantasías animadas.

Y para terminar, por ahora, un simple consejo, dado que usted se permitía aconsejarme con quien debía o no juntarme. Vuelva a firmar sus escritos con su nombre. No prive a sus seguidores del placer de verlo encabezando sus entradas. Que eso de los “Guardianes de la Memoria” no engancha, no pega, no nos pone.

Se reconoce en todas las entradas su tono altanero y prepotente, que usted mismo describió como propios del sevillista. ¿A qué viene eso de esconderse tras un nombre colectivo? ¿Quién o qué le ha obligado a ello? Vuelva a sus orígenes, firme los escritos, no se nos esconda entre la masa.

Obviamente es sólo un consejo, está usted en su perfecto derecho de hacer lo que le dé la real gana.



 

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